viernes, 22 de abril de 2011

MONSEÑOR JOSÉ MAZUELOS: "AL MUNDO, QUE SE RIGE POR EL EXISTENCIALISMO, LE FALTA LA SABIDURÍA DE LA CRUZ"

La adoración de la Cruz y la lectura de la Pasión según San Juan otorgan significan a la liturgia del Viernes Santo, presidida por el obispo en la Catedral

Monseñor José Mazuelos Pérez, obispo diocesano de Asidonia-Jerez, ha presidido la solemne celebración con la que, en la Santa Iglesia Catedral del Salvador, han tenido lugar esta tarde los Santos Oficios correspondientes al Viernes Santo. La Pasión según San Juan y la adoración a la Cruz han sido signos visibles de esta liturgia.

El deán de la Catedral, presbítero Antonio López, y el canónigo Enrique Hernández han acompañado al pastor en la lectura del Evangelio. Más tarde, la homilía del prelado ha abundado en la tradición eclesial del Arbol de la Vida que es la Cruz, "frente al árbol del Edén, frente al árbol de la soberbia".

"Al mundo, que se rige por el Existencialismo de Nietsche, le falta la sabiduría de la Cruz", ha señalado. Evocó la idea del filósofo sobre que si Dios no evita el mal es por su inexistencia o por perversión. Mazuelos contesto semejante aserto asegurando que "la Cruz no viene a juzgar a Dios, viene para enfrentarse a cada uno de nosotros".

"La gloria de Dios es lo suficientemente grande como para no dar explicaciones a nadie", ha indicado el obispo pasando pronto a ofrecer la imagen de un "Dios-amor que ha entrado en la Cruz para que los pequeños y humildes puedan encontrarse con su gracia y para confundir a tanto soberbio como tiene este mundo".

La celebración ha contado, como todas las que vienen desarrollándose durante estos días en la Santa Iglesia Catedral de San Salvador, con la participación de la Capilla Musical Catedralicia que, bajo la dirección de Ángel Hortas, ha proporcionado solemnidad a esta cita que se completará, camino de la Pascua, con las siguientes:

• Vigilia Pascual. 23 de Abril (Sábado Santo), 22.30 horas.
• Eucaristía de la Sagrada Resurrección. 24 de Abril (Domingo de Resurrección), 13:00 horas.

jueves, 21 de abril de 2011

MONSEÑOR MAZUELOS: "LO QUE DE VERDAD ENNOBLECE AL HOMBRE ES TENER LA DISPOSICIÓN PERMANENTE PARA SERVIR A LOS DEMÁS"

El signo del Lavatorio de los Pies propio de la liturgia del Jueves Santo es aprovechado por el obispo de Jerez para lanzar una invitación a la humildad

Monseñor José Mazuelos Pérez, obispo diocesano de Asidonia-Jerez, ha presidido la solemne celebración con la que, en la Santa Iglesia Catedral del Salvador, han sido iniciados esta tarde los Santos Oficios del Triduo Sacro. El Jueves Santo ha reunido, por tanto, a los fieles en torno a su pastor y a los elementos que, en el Lavatorio de Pies y en la propia conmemoración de la Institución de la Eucaristía, centran el mensaje de esta jornada.

Las lecturas, a cargo de un religiosa de Sta. Mª del Sagrado Corazón y una dominica del Stmo. Sacramento, y el Evangelio de San Juan propusieron la Palabra luego verificada por los signos propios de la liturgia de este día de la Semana Santa. El primero de ellos contó con doce seglares pertenecientes a las cofradías que salen del templo catedralicio. La Consagración, por su parte, conduciría luego a la inauguración del monumento presidido por el Santísimo Sacramento.

La homilía del pastor diocesano ha recordado que "Jesús dio una gran lección de humildad lavando los pies a sus apóstoles y constituyéndolos en mediadores de su Palabra, su Sacramento y su Salvación". Pero igualmente avisó que "no se trata solamente de recordar un episodio interesante y conmovedor de su vida, sino de reconocer, en una expresión sacramental, la única manera de seguir a Cristo, la humildad y el servicio".

"La vida del Maestro ha sido un testimonio constante de la inversión de valores que es necesaria para formar parte del Reino de Dios", ha explicado en su alocución. Y ha añadido que "ni el poder ni ningún otro motivo de dominación es lo que constituye el secreto de la verdadera sabiduría de Dios, lo que de verdad ennoblece al hombre es tener la disposición permanente para servir a los demás". "Que esa sea hoy también nuestra actitud", sentencia el obispo.

De otro lado, la segunda mitad de su homilía ha acercado a los fieles a la Pascua judía evocada en la lectura del libro del Éxodo y acogida por Jesús con sus apóstoles. "Hoy se actualiza en este cenáculo de la Catedral, y viene de nuevo Jesús a convocarnos, entregándonos su cuerpo hecho pan y vino, lavando los pies a los discípulos y mandando a que ellos lo hagan entre ellos mismos; nos invita al amor fraterno", indica monseñor Mazuelos.

La celebración ha contado, como todas las que vienen desarrollándose durante estos días en la Santa Iglesia Catedral de San Salvador, con la participación de la Capilla Musical Catedralicia que, bajo la dirección de Ángel Hortas, ha proporcionado solemnidad a esta cita que se completará, camino de la Pascua, con las siguientes:

• Eucaristía del Viernes Santo. 22 de Abril, 17:00 horas.
• Vigilia Pascual. 23 de Abril (Sábado Santo), 22.30 horas.
• Eucaristía de la Sagrada Resurrección. 24 de Abril (Domingo de Resurrección), 13:00 horas.


martes, 19 de abril de 2011

LA MISA CRISMAL HA ACOGIDO HOY LA RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS SACERDOTALES Y LA BENDICIÓN DE LOS SANTOS ÓLEOS

Monseñor José Mazuelos, obispo diocesano de Asidonia-Jerez, ha presidido esta celebración en la Santa Iglesia Catedral junto a multitud de concelebrantes

El clero diocesano ha ocupado este mediodía las naves de la Santa Iglesia Catedral para renovar sus promesas sacerdotales, escuchar el mensaje de monseñor José Mazuelos Pérez a su presbiterio y recibir los Santos Oleos recién benditos para impartir los Sacramentos de la Iniciación Cristiana durante todo el año o cada parroquia de Asidonia-Jerez.

La tradicional Misa Crismal ha cumplido todos estos cometidos que, en torno a la celebración de la Eucaristía de cada Martes Santo, propone el calendario litúrgico que, durante la presente Semana Santa, se viene desarrollando en el primer templo diocesano bajo la presidencia de nuestro pastor. A las puertas del Triduo Sacro, estas son las convocatorias que restan:

• Eucaristía del Jueves Santo. 21 de Abril, 17:00 horas.
• Eucaristía del Viernes Santo. 22 de Abril, 17:00 horas.
• Vigilia Pascual. 23 de Abril (Sábado Santo), 22.30 horas.
• Eucaristía de la Sagrada Resurrección. 24 de Abril (Domingo de Resurrección), 13:00 horas.

Cabe destacar el monumento presidido por el Santísimo Sacramento que ha sido instalado este año en la Santa Iglesia Catedral, en la cabecera de la nave de San Juan Grande, y que envuelve la presencia eucarística de un extraordinario lucimiento. Ante él se vienen verificando las estaciones de penitencia que realizan las hermandades y cofradías jerezanas durante estos días de la Semana Mayor.

domingo, 17 de abril de 2011

MONSEÑOR MAZUELOS: "PEQUEÑO ENTRÓ EN UN ASNO, PEQUEÑO VIENE EN EL PAN Y EL VINO, PERO CON LA FUERZA DEL MISMO DIOS"

El obispo de Jerez ha presidido la celebración del Domingo de Ramos en la Santa Iglesia Catedral del Salvador tras bendecir palmas y ramos en el Beaterio

La Iglesia diocesana de Asidonia-Jerez ha iniciado esta mañana la celebración de los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo con una participativa Eucaristía que, precedida por la bendición y procesión de palmas y ramos, ha centrado su mensaje en el texto íntegro del relato evangélico que, tras ser leído en todos los templos de la Diócesis, ya comienza a ser representado igualmente, escena a escena, por medio de los pasos de las cofradías de todas sus poblaciones.

La celebración de la Santa Iglesia Catedral, animada litúrgicamente por la parroquia jerezana de los Cuatro Evangelistas (San Marcos), se ha puesto en marcha en el patio del cercano colegio del Beaterio, que rigen las Dominicas del Santísimo Sacramento, con la bendición e inicio de una procesión que, camino del primer templo diocesano, ha contado con la presencia de casi 200 palmas en un cortejo cerrado por una decena de sacerdotes y el obispo diocesano, monseñor José Mazuelos.

El pastor ha ofrecido una alocución breve porque "la mejor homilía es esta lectura de la Pasión", señaló. "Se nos invita a todos en entrar en este misterio de amor de Dios", añadió aludiendo a uno de los cánticos de la celebración, 'Humilde entró el Señor en un asno': "Con esa humildad sigue entrando porque nosotros no recordamos sino que actualizamos, y lo actualizamos en este sacramento de la Eucaristía, en la alegría de la Pascua y en la entrega de Dios por nosotros".

"A partir de ahora no estamos solos ante la muerte y el sufrimiento", dijo Mazuelos recordando que "pequeño entró en un asno y pequeño viene en el pan y en el vino, pero con la fuerza del mismo Dios". Y recomendó que, al igual que "María guardaba todas las cosas en el corazón, guardemos nosotros esta Pasión, meditémosla durante esta Semana Santa y cuando veamos esas páginas de la Pasión que son las cofradías introduzcámonos en ella porque todas ella".

Misa crismal

La siguiente cita del programa litúrgico de la Catedral para esta Semana Santa será la Misa Crismal que tendrá lugar pasado mañana, Martes Santo, a las 11:00 horas. Reunido todo el presbiterio diocesano y presididos por el obispo, la celebración acogerá también, como es tradición, la bendición de los Santos Óleos que todas las parroquias recogerán para la administración de los sacramentos a lo largo del año. Éstas son las convocatorias que restan:

• Misa Crismal. 19 de Abril (Martes Santo), 11:00 horas.
• Eucaristía del Jueves Santo. 21 de Abril, 17:00 horas.
• Eucaristía del Viernes Santo. 22 de Abril, 17:00 horas.
• Vigilia Pascual. 23 de Abril (Sábado Santo), 22.30 horas.
• Eucaristía de la Sagrada Resurrección. 24 de Abril (Domingo de Resurrección), 13:00 horas.



viernes, 15 de abril de 2011

Caminando hacia la Pascua

Carta Pastoral Semana Santa 2011


Queridos hermanos todos en el Señor,

A las puertas mismas de la Semana Santa os invito a actualizar y descansar en ese misterio inefable de amor que está en el origen del acontecimiento único que conmemoramos en estos días: "Porque tanto ha amado Dios al mundo, que le ha dado a su Hijo unigénito" (Jn 3,16). Toda la Pasión del Señor tiene como único motivo el amor, el amor de Dios por nosotros hecho visible en Cristo su Hijo. Otra vez es san Juan, el discípulo amado, quien nos lo afirma en su evangelio: "Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo" (Jn 13,1).

Durante estos días santos, seguiremos las huellas de nuestro Maestro y reviviremos con Él los misterios de su Pasión. En Jerusalén transcurrieron los acontecimientos cruciales de nuestra fe y es allí donde Jesucristo vive su Pascua, que es nuestra Pascua y la Pascua de toda la humanidad. Jerusalén nos evoca a un tiempo el pasado histórico y el futuro escatológico. Nuestras Hermandades y Cofradías pueden ayudarnos a releer cada una de las páginas de la Pasión e introducirnos en los hechos que se sucedieron como si se repitieran efectivamente ante nuestros ojos. Paso a paso, escena por escena, seguiremos el camino que Jesús recorrió con sus propios pies durante los últimos días de su vida mortal. De este modo, nuestras calles se convertirán en Getsemaní, en el Pretorio, en la Vía Dolorosa, en el Gólgota, en el Santo Sepulcro. Y todo ello con el fin de facilitar una buena celebración de la liturgia de la Iglesia, que hace posible actualizar y vivir en la fe el misterio salvador de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Es precisamente la celebración litúrgica de los misterios de Cristo lo que nos permite unidos en la fe y alimentados por ella, actualizarlos y participar en la gracia que de ellos brota, más allá de la imaginación o el sentimiento que se despierten en nosotros, aunque también éstos tengan su cometido.

El Domingo de Ramos abre solemnemente la Semana Santa. La liturgia de las palmas y los ramos anticipa en este domingo el triunfo de la resurrección, mientras que la lectura de la Pasión según San Mateo nos invita a entrar conscientemente en la Semana Santa de la Pasión gloriosa y amorosa de Cristo el Señor.

La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén pide a cada uno de nosotros una actitud de coherencia y de perseverancia. Se trata de ahondar en nuestra fidelidad para que nuestros propósitos no sean luces que brillan momentáneamente pero que pronto se apagan. El olivo y las palmas que llevaremos a nuestras casas serán el signo exterior de que hemos optado por seguir a Jesús en el camino hacia el Padre. Esta presencia de las palmas y de los ramos en nuestros hogares es un recordatorio permanente de que hemos vitoreado a Jesús, nuestro Rey, y le hemos seguido hasta la Cruz, de modo que, siendo consecuentes con nuestra fe, sigamos y aclamemos al Salvador durante toda nuestra vida. Que nuestro grito de júbilo no se convierta en el ingrato «crucifícalo» del Viernes Santo sino que, al contrario, la celebración de la entrada en Jerusalén nos estimule a vivir de verdad esta semana de dolor y de gloria. Vivir la Semana Santa significa introducirnos en la Pasión e identificarnos con los distintos personajes, de modo que en ellos descubramos diversas páginas del libro de nuestra propia biografía, lo cual supone descubrir cuáles son los pecados que se dan en nuestra vida, buscando el perdón generoso de Cristo que, como a Pedro, nos mira con ojos de misericordia y nos invita, con los brazos abiertos, a acudir a Él que suplica por nosotros “perdónalos Padre porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34). Vivir la Semana Santa se nos presenta como una gran oportunidad para detenernos un instante, para pensar en serio, para preguntarnos en qué se está gastando nuestra vida. Se trata de una ocasión única para darle un rumbo nuevo a nuestros trabajos y a la vida de cada día, para mostrarle nuestro corazón a Dios, que nos sigue esperando, y abrirnos a los hermanos, especialmente a los más necesitados. Es así la posibilidad de participar de la muerte y resurrección de Cristo, de morir a nuestros egoísmos y de resucitar a un amor digno de tal nombre.

Por lo tanto, vivir la Semana Santa es proponerse seguir junto a Jesús todos los días del año, buscarlo allí donde le podemos encontrar, esto es, en la oración, en los sacramentos, en la caridad y de esta manera construir la civilización del amor y de la vida y no dejarse engañar por la hipocresía de nuestra sociedad que, como en tiempos de Jesús, quiere justificar la muerte de los inocentes en el seno de su madre o bien hacer bandera de “guerras caritativas y democráticas” que sólo tienen como causa puros intereses económicos.

Tras la celebración del Domingo de Ramos, el Martes Santo celebraremos en la Catedral la Misa Crismal en la que somos invitados a vivir con alegría nuestra condición de pueblo de Dios que, presente aquí en la tierra, camina hacia la Jerusalén celeste sostenido por los signos sacramentales. A ello nos ayudará la consagración, como cada año y para toda la Diócesis, de los Óleos Sagrados, fuente inagotable de la gracia redentora de Cristo a través de los sacramentos del Bautismo, la Confirmación, las Órdenes Sagradas y la Unción de los Enfermos.

Con la celebración del solemne Triduo Pascual, llegaremos al momento culminante de esta Semana, la mayor del año para los cristianos. Éste se abrirá con la misa vespertina de la Cena del Señor, día de reconciliación y caridad, memorial de la eucaristía que sirve de pórtico a la Pasión redentora del Señor. En efecto, en la celebración del Jueves Santo, la Iglesia revive la Última Cena de despedida de Jesús y celebra la caridad fraterna por medio de dos gestos muy significativos. El primero –el Lavatorio– de naturaleza testimonial, el otro –la institución de la Eucaristía– sacramental. Todas las lecturas de este día nos evocarán la entrega de Jesús, quien cumpliendo con el viejo rito de la pascua judía (Ex 12, 1-14), ofrece su Cuerpo en lugar del cordero (1ª Cor 11, 23-26) y proclama el mandamiento del servicio recíproco y del amor fraterno (Jn 13, 1-15). En el mismo momento que sella esta Alianza nueva, en esta misma hora, la de las tinieblas, prevista amargamente en Getsemaní, Jesús es entregado por uno de los suyos y abandonado por los demás discípulos.

Es esta entrega, aceptada con amor obediente al Padre y ofrecido a los hombres, la que abre el Viernes Santo, día en que adoramos la Cruz del Señor. En una celebración sobria y austera, aunque no exenta de majestad, nuestras miradas se centran en la inmolación del “Cordero que quita el pecado del mundo” (Jn 1,29) y en la señal de su muerte redentora: la Santa Cruz. La acción litúrgica de este día quiere concentrar la atención de los fieles sobre todo por el misterio de la Cruz. La adoración de la Cruz por todo el pueblo, precedida de la ostensión a toda la asamblea: «Mirad el árbol de la Cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo» es tradicionalmente acompañada por el himno Crux fidelis:

“¡Oh cruz fiel, árbol único en nobleza! Jamás el bosque dio mejor tributo en hoja, en flor y en fruto. ¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol, donde la Vida empieza con un peso tan dulce en su corteza!»

La alusión al árbol del paraíso nos recuerda que si el fruto de aquel árbol produjo la muerte, el fruto de este precioso Árbol es la Vida misma que de él pende. Los Improperios, por su parte, apuntan al misterio de la glorificación y de la divinidad de Jesús, que muere herido de amor y lleno de ternura hacia su pueblo.

Tras la adoración de la Cruz entraremos, durante el Sábado Santo, en la meditación del profundo misterio de la muerte de Cristo. Si el Viernes Santo nos permitía contemplar aún al Traspasado, colgado de la Cruz, exhausto de amor, el Sábado Santo es un día “vacío” litúrgicamente pues la pesada piedra de la tumba oculta al Muerto: todo parece haber terminado, la fe aparentemente parece reducirse a una mera ilusión o un ciego fanatismo. A última hora ningún Dios ha salvado a este Jesús que se llamaba su Hijo y que, obediente hasta la muerte, todo lo había puesto en sus manos.

En este Sábado hondo y silencioso –a medio camino entre el dolor de la Cruz y el gozo de la Pascua– los discípulos experimentan el silencio de Dios, el abatimiento de su aparente derrota, la dispersión debida a la ausencia del Maestro, que a la vista de los hombres parece estar, uno más, definitivamente prisionero de la muerte. Todo esto junto a la vergüenza por haber huido y renegado del Señor hace que se sientan traidores, incapaces de afrontar el presente.

¿No es éste, de forma especialmente trágica, una representación de nuestros días? ¿No comienza a convertirse nuestro tiempo en un gran Sábado Santo, en el día de la ausencia de Dios, en el cual incluso a los seguidores de Cristo se les produce un gélido vacío en el corazón y se disponen a volver a su casa, camino de Emaús, avergonzados y angustiados, sumidos en la tristeza y la apatía por la falta de esperanza, sin advertir que Aquél a quien creen muerto se halla entre ellos? ¿No es la ausencia de esperanza la enfermedad mortal de las conciencias en esta época signada por el rechazo a Dios y la exaltación del materialismo relativista y hedonista? Incluso en los discípulos podemos reconocer la desorientación, las nostalgias, los miedos que caracterizan nuestra vida de creyentes en el escenario de la dictadura del relativismo.

Pero en este Sábado Santo se otea el resplandor de la vigilia y se nos invita a vivirlo con María, con la Iglesia, que vela en la espera, alentada por la certeza en las promesas de Dios y por la esperanza en la potencia divina que resucita a los muertos. Mirando a María, descubrimos que frente a la indiferencia y a la frustración, a la exaltación del puro goce del instante y sin espera de futuro, el único antídoto posible es la esperanza. Pero no una esperanza que se asienta en cálculos, previsiones y estadísticas, sino en aquella otra que tiene su único fundamento en la fidelidad de Dios.

Esa es la gran luz que nos traerá la celebración de la Resurrección gloriosa del Señor en la Vigilia Pascual. La fe en el Misterio Pascual de Cristo, muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación nos constituye ante el mundo en testigos de esperanza con nuestras palabras y con nuestra vida. Mirando a Jesús y a María, su Madre, podemos argumentar ante la increencia de la cultura actual que la verdadera fuerza del hombre se manifiesta y se realiza en la fidelidad con la que es capaz de dar testimonio de la verdad, resistiendo a loas y amenazas, a incomprensiones y chantajes e incluso a la persecución más dura y cruel. Por este camino, nuestro Redentor nos llama para que resistamos “arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (Col 2,7) para poder así ser lo que Jesús espera de nosotros, es decir, "sal de la tierra" y "luz del mundo" (cf. Mt 5, 13-14).

La liturgia de la Vigilia Pascual y del Domingo de Resurrección que viviremos, nos hace contemporáneos, con toda la Iglesia, de la gran victoria de la Cruz. Cristo resucita y su triunfo sobre la muerte supone un acontecimiento actual, no un mero recuerdo del pasado. A todos se nos invita a introducirnos con Cristo en su propia Pascua, en su propio paso de este mundo al Padre. Y de este modo se nos ofrece sumergirnos de nuevo en el misterio de nuestro bautismo y renovar de esta manera nuestra pertenencia a Cristo glorioso, a celebrar el signo más luminoso del Amor de Dios por sus criaturas.

La Iglesia velará vigilante para celebrar el triunfo del Amor sobre el egoísmo, de la Luz sobre las tinieblas, de la Vida sobre la muerte. En el silencio de la Noche Santa, Cristo Resucita, sale vivo del sepulcro, resucitado para siempre, levantado victorioso de entre los muertos. Luz de luz, Dios de Dios, Vida de la Vida que invade la entera existencia humana. Como las santas mujeres llevaremos el anuncio de la Buena Noticia de que Cristo está vivo porque, como ellas, recibiremos el anuncio de los ángeles, lleno de un gozo desbordante: “¡Ha resucitado!”. En el sepulcro ya no domina la muerte, sino que sobre ella reina la Vida y quienes, como la Magdalena, lo hemos visto y le hemos oído llamarnos por nuestros nombres, tendremos ocasión de renovar nuestro sí y seguirlo por el camino que va de la Cruz a la gloria.

Dios está vivo no en el pasado, sino en el presente y su amor es más fuerte que todas nuestras muertes. Desde este momento es posible vivir la caridad conyugal, capaz de motivar la respuesta a la vocación matrimonial y la fidelidad a la alianza sellada en el sacramento nupcial. Ahora podemos beber de un amor de gratuidad, alimentado en los torrentes de la gracia y que hacen posible la donación, el servicio y el sacrificio personal para que la familia sea vivida como lugar de libertad, de crecimiento, de verdad. La victoria sobre la muerte abre la puerta para afrontar el desafío de la crisis de las relaciones conyugales y familiares y superarlas mediante el perdón recíproco repetido y la solicitud de la caridad inspirada por el Evangelio. A la luz de la Resurrección es una realidad la iluminación de multitud de vidas consagradas a Dios para servir a los hombres, viviendo en castidad, pobreza y obediencia. Ahora será posible, en una sociedad secularizada, mantener vivo el sabor de los cristianos, el buen olor de Cristo y proponer ante un mundo hedonista la sabiduría de la Cruz sublime cátedra de verdad y de amor.

Preparémonos para escuchar la Buena Noticia que resonará como himno de victoria: ¡Cristo ha resucitado¡ La muerte y el mal no tienen la última palabra, sino la Verdad y el Bien, Dios mismo. Dispongámonos a entrar en este tiempo de alegría y de fiesta, entonando con fuerza el canto solemne del Aleluya pascual.

A la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la primera, según piadosa tradición, en ver a su Hijo resucitado, le encomiendo a cada uno de vosotros, sus hijos, para que por su poderosa intercesión os conceda la gracia de experimentar en la propia vida la resurrección gloriosa de Cristo, que es también la nuestra. ¡Feliz Pascua de Resurrección!

+ José Mazuelos Pérez
Obispo de Asidonia-Jerez

LA DIÓCESIS DE ASIDONIA-JEREZ SE PREPARA PARA CELEBRAR LA SEMANA SANTA A TRAVÉS DE LOS OFICIOS EN LOS TEMPLOS

La Catedral acogerá la tradicional Eucaristía del Domingo de Ramos tras la bendición y procesión de palmas que comenzará a las 11 horas en el Beaterio

La celebración litúrgica de la Semana Santa se pondrá en marcha, como es habitual, con la bendición y función de palmas y misa del Domingo de Ramos en todos y cada uno de los templos de la Diócesis de Asidonia-Jerez, como en tantos otros lugares del orbe cristiano.

A partir de ello, se desplegará, un año más, la riqueza de signos de unas citas con la Eucaristía que, en la Santa Iglesia Catedral y presididas por monseñor José Mazuelos, el pastor diocesano, aguardan el siguiente calendario:

• Procesión de Palmas y Eucaristía del Domingo de Ramos.17 de Abril, 11:00 horas.
• Misa Crismal.19 de Abril (Martes Santo), 11:00 horas.
• Eucaristía del Jueves Santo.21 de Abril, 17:00 horas.
• Eucaristía del Viernes Santo.22 de Abril, 17:00 horas.
• Vigilia Pascual.23 de Abril (Sábado Santo), 22.30 horas.
• Eucaristía de la Sagrada Resurrección.24 de Abril (Domingo de Resurrección), 13:00 horas.

Todos los templos de la Diócesis se preparan para celebrar estos singulares misterios que, en el último tramo camino de la Pascua, observan invitaciones a sus respectivas asambleas de fieles. Así, la parroquia de San Salvador y San Dionisio Areopagita tendrá estos Santos Oficios según los siguientes horarios:

Domingo de Ramos (11 h.), Miércoles Santos con unión de enfermos y ancianos (17 h.), Jueves Santo (16:30 h.), Viernes Santo (16:30 h.), Sábado Santo (21 h.) y Domingo de Resurrección (11:30 y 13:30 h.)

MONSEÑOR JOSÉ MAZUELOS PÉREZ ERIGE CANÓNICAMENTE, EN GUADALCACÍN, LA NUEVA HERMANDAD DE JESÚS EN SU ENTREGA

Mañana sábado será leído el decreto en la parroquia de S. Enrique y Sta. Teresa, en la que el pastor oficiará la Eucaristía y bendecirá una capilla en su honor

El obispo diocesano de Asidonia-Jerez, monseñor José Mazuelos Pérez, tiene firmado con fecha de mañana sábado día 16 de abril de 2011 el decreto de erección canónica de la nueva Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Señor Jesús Nazareno en su Entrega, María Santísima Reina de los Ángeles y San Francisco de Asís como asociación pública de fieles.

Mañana sábado será leído este decreto en una celebración de la Eucaristía prevista, a las 11 horas, en la parroquia de San Enrique y Santa Teresa, en la pedanía jerezana de Guadalcacín. Posteriormente está previsto que el pastor asidonense proceda a la bendición de una capilla que, en este templo parroquial, acoja el culto a la imagen titular de esta corporación que esa misma tarde saldrá en procesión.

El decreto también recoge que Sergio Morales Piñero queda constituido como hermano mayor durante un período de un año desde la toma de posesión, con la misión durante este periodo de redactar, para su aprobación, los correspondientes estatutos definitivos, actualizar toda la situación administrativa así como convocar elecciones a junta de gobierno atendiendo las prescripciones canónicas a tal efecto.

El texto advierte que todas estas tareas encomendadas, así como la propia vida de hermandad, se realizarán teniendo en cuenta el marco de actuación dictado en la Normativa Diocesana de Hermandades y Cofradías. El parroco, José Manuel Sánchez-Romero, se hace cargo, como venía haciendo con la previa agrupación parroquial, de la dirección espiritual de este amplio grupo de laicos.

CONFERENCIA EN EL CENTRO DE LA ACdP DE JEREZ

El Centro en Jerez de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), organizó el 14 de abril en su sede de Jerez, el Palacio de Villapanés, una conferencia a cargo de Don Javier Lucena Gómez, bajo el título EL CAMINO OCULTO DEL SEÑOR DE LOS ANILLOS, centrada fundamentalmente en exponer las verdades religiosas que contiene la novela de J.R.R. Tolkien.

El conferenciante, Licenciado en Derecho y Filosofía, comenzó señalando cómo la propia vida de Tolkien está reflejada en la obra: su amor a la Naturaleza, la conversión al catolicismo de su madre, el ejemplo de ella al superar las dificultades propias de una viuda sin recursos, o la influencia de su tutor, el Padre Morgan, quien fue su guía y amigo.

Don Javier Lucena destacó el objetivo que Tolkien pretendía con la novela: “presentar las grandes verdades bajo formas desacostumbradas, imágenes, símbolos, personajes, para ayudarnos a descubrirlas de nuevo”, de tal manera que su lectura propicia una meditación destinada a iluminar la comprensión de nuestra época y la historia personal de cada uno de nosotros. Por ello, el lector puede reconocer en cada personaje, en cada situación descrita, las íntimas y profundas luchas de la vida particular, al mismo tiempo que puede encontrar la fortaleza y el coraje para reencontrarse con el sentido heroico de la vida.

La vulgaridad y falta de compromiso, características muy comunes hoy en día, quedan reflejadas en el personaje Frodo, el “hobbit”, cuya vida discurre al calor del bienestar que otros le han procurado. Mientras que Gandalf, el mago, es quien que abre los ojos de Frodo y le invita a correr el riesgo de hacer algo por los demás embarcándose en la aventura de la vida. Es este el instante clave, momento similar al que Benedicto XVI nos invita cuando dice que "No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”.

Finalizó el conferenciante invitando a los asistentes a ser como Frodo: valientes en la respuesta, fuertes ante las dificultades que la aventura de ser cristiano supone, decididos en el cumplimiento de la Misión que Dios nos ha encomendado, y, sobre todo, esperanzados por el futuro a sabiendas que cuando nuestras fuerzas se agoten El tomará las riendas para que todo se cumpla como el Cielo ha dispuesto.

jueves, 14 de abril de 2011

'EL SEÑOR DE LOS ANILLOS', DE TOLKIEN, A ANÁLISIS HOY EN UNA CONFERENCIA DE LA ASOCIACIÓN CATÓLICA DE PROPAGANDISTAS

La tendrá a su cargo, a las 20:30 horas de hoy en la sede de la ACdP en Villapanés (Cruz Vieja), Javier Lucena Gómez, licenciado en Derecho y Filosofía

La Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) celebrará esta tarde, a las 20:30 horas en su sede del Palacio Villapanés, una conferencia titulada 'El camino oculto de El Señor de los Anillos', en referencia a la conocida novela de Tolkien adaptada al cine, que pronunciará Javier Lucena Gómez, licenciado en Derecho y Filosofía.

Se trata de la propuesta de orden formativo que esta asociación volcada en la formación de los laicos presenta en este mes de abril. La ACdP insta, desde sus objetivos fundamentales, la participación de los católicos en la vida pública y en esos términos surgen sus actividades durante todo el año.

martes, 12 de abril de 2011

EL OBISPO SE REUNIRÁ CON LOS COFRADES SANLUQUEÑOS PARA REFLEXIONAR SOBRE EL SENTIDO DEL SANTO ENTIERRO MAGNO

El acto tendrá lugar el próximo jueves día 14 de abril, a las 20:30 horas, en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la O, de Sanlúcar de Barrameda

El Consejo Arciprestal de Hermandades y Cofradías de Sanlúcar de Barrameda ha organizado un acto por el cual profundizar en el sentido del Santo Entierro Magno organizado excepcionalmente para la tarde del próximo Sábado Santo en esta localidad de la zona pastoral del litoral.

Monseñor José Mazuelos Pérez, obispo diocesano de Asidonia-Jerez, presidirá esta convocatoria que, este próximo jueves día 14 de abril, tendrá lugar, a las 20:30 horas, en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la O, de la población en que tendrá lugar la procesión extraordinaria.

El acto se desarrollará según el siguiente orden:
• Salutación y presentación a cargo del portavoz del Consejo Arciprestal de Sanlúcar de Barrameda.
• Entrega de recuerdos conmemorativos a las hermandades que participarán en el Santo Entierro Magno.
• Entrega de recuerdos conmemorativos a las personas y entidades colaboradoras en el acontecimiento.
• Intervención de Irene García Macías, alcaldesa de Sanlúcar de Barrameda.
• Intervención de Santiago Soler Rabadán, presidente del Consejo Archiprestal de Hermandades y Cofradías de Sanlúcar.
• Intervención de Monseñor José Mazuelos, obispo diocesano de Asidonia-Jerez.

Exposición

Media hora antes del inicio de la reunión, a las 20 horas, será inaugurada en la misma iglesia parroquial de Nuestra Señora de la O una exposición que, con el título 'El Hombre de la Sábana Santa', permanecerá abierta hasta el próximo 23 de abril, día de la saldia del Santo Entierro Magno.

Se trata de una propuesta desarrollada bajo la coordinación técnica del Centro Español de Sindonología y la investigación artística de Juan Manuel Miñarro López.